lunes, 19 de enero de 2015

La tristeza del pan de elote.

La tristeza del pan de elote. 

Esperas el camino entero para degustar ese sabor ahumado, delicioso y perfecto, esa mezcla de harina, elote y rexal, calientita, con mantequilla derretida en la parte superior y pedacitos de elote haciendo chac-chac en los dientes. Yummi, la boca se lo saborea. Empiezas a ver los negocios con su fachada característica de "Los cavazos", que por alguna razón los tenemos muy presentes en la mente. Mientras más avanzas, la desesperación comienza a hacer presencia. Ya llegamos, anuncia el piloto ¡Por Dios pero que regocijo! Suplicas en silencio encontrar un estacionamiento a la brevedad posible, la boca ya no quiere pan de elote, lo exige y la desesperación ya tomó control del cuerpo. Llegas, abres la puerta del carro y ¡PUM! el olor de los camotes, la calabaza, los dulces, tierra, la leña, los animales asados, los panes, madera y hule, te atacan, sin piedad alguna ¡Ay pero que sensación tan bella! De pronto me siento mal por los que no viven en la metrópoli de Nuevo León, caray no saben de lo que se pierden, ir a la carretera es como un ritual Neoleonés. Sabes que tienes que aplacar tus instintos asesinos, sabes que estás a punto de entrar en una fila que no lleva a ningún lado, es sólo para navegar entre los pasillos. Así, pues, disfrutas de tu viaje entre la multitud apreciando lo que los negocios ofrecen, mueblería, plantas, cuadros, cintos, platos, vasos, jarrones, jarras, maceteros, fuentes, en fin , cuchueria y media. Oh, no. Oh, no ¡OH NO! El olor de pan de elote se ha triplicado, sabes que estás cerca del primer vendedor de pan. Lo divisas a lo lejos ¡MUEVANSE GENTE QUIERO PAN, MALDICIÓN! Llegas, pides uno calientito, la señora te dices van a ser....sí, sí, sí tenga el dinero ¡Ya lo quiero comer! Lo saboreas, crees estar en la glori...¿Qué demonios es esto? ¡¡¡¡¡Sabe a hot cake!!!!!!!! Ah sí, es que no se hacen como antes, ahora todos los hacemos con harina de hot cake y muy poco elote, es que ya no alcanza, sabes.Antes venían los autobuses llenos de turistas, teníamos que abrir a las nueve, pues ya había clientela esperando afuera de los negocios, a esas horas de la mañana. Ya no. No podías caminar entre tanta gente que había. Desde el 2010, la gente de "Monterrey" (sabemos que la gente abarca todos los municipios de la metrópoli y se refieren a todos ellos como Monterrey) dejó de visitarnos, la inseguridad nos pegó muy fuerte y tenemos que sobrevivir con algo. El negocio aquí era bueno, ya no. Nos tenemos que adaptar. Así pues, sales del sueño, miras a tu alrededor y en efecto, ¿Dónde está toda la gente? Es verdad, no me tardé tanto en llegar al pan. La gente ya no viene ¿Que pasó? Ya no es lo mismo ¿Por qué hay tanto negocio vacío? Quebraron. Por eso mismo nuestras artesanías ya no son tan diversas como antes, la gente no las aprecia, cobrar 200 pesos por un jarrón, es exagerado, piensan, pero los turistas las amaban, sólo que ya no tenemos turistas como puedes ver. Oh, ya veo. Agarras tu pan, lo volteas a ver, decepcionada de muchas cosas, pero no del pan, te sientes mal porque llegaste a pensar, que poca madre, hijo de la vil chingada el que se atrevió a cambiar la receta del pan, lo maldigo, lo maldigo, lo maldigo. No, ellos no tienen la culpa. No, ellos no. Ellos intentan sobrevivir. Maldigo al crimen organizado, por estar extinguiendo los sabores. Maldigo a la mala política. Maldigo muchas cosas, pero a ti, el pan de elote, no. Tú también sufres con nosotros, tú también eres otra víctima más del crimen organizado. El pan de elote, murió en manos de la inseguridad. RIP. Retiro lo dicho, bendito sea aquel que no conoció "Los cavazos", pues de haberlo conocido, les dolería el alma como a mí. Ayer, escuché como se rompía un vaso de vidrio mientras comía en la carretera, pero a decir verdad, no sé si fue un vaso,un pedacito de mi corazón o una memoria de mi infancia. 

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